...nunca llego a tiempo...
...nunca me atrevo...
...nunca acierto...
...
...siempre es otro...
...siempre pierdo...
...siempre igual...
...
lunes, 18 de julio de 2011
martes, 12 de julio de 2011
...la misma piedra...
Como buen humano, he vuelto a tropezarme con ella.
Como buen animal de costumbres... más de una vez... y de dos... y de... qué sé yo cuántas.
Resulta exasperante.
Volcar las esperanzas de uno en algo... en alguien... para que la vida te plante un muro de ladrillo tras la puerta que parecía abrirse.
Es horrible...
...de verdad...
...empiezo a despejar mis dudas: la esperanza no es lo último que se pierde.
Como buen animal de costumbres... más de una vez... y de dos... y de... qué sé yo cuántas.
Resulta exasperante.
Volcar las esperanzas de uno en algo... en alguien... para que la vida te plante un muro de ladrillo tras la puerta que parecía abrirse.
Es horrible...
...de verdad...
...empiezo a despejar mis dudas: la esperanza no es lo último que se pierde.
lunes, 11 de julio de 2011
...esperanza...
Aun cuando durante aquellos dos días de espera no dudé un instante de que mi
amiga cumpliría su palabra, no dejé de estar el último día muy agitado e incierto; jamás
en toda mi vida he esperado con mayor impaciencia la noche de ningún día. Y conforme
se me iba haciendo insoportable la tensión y la impaciencia, me producía al mismo
tiempo un maravilloso bienestar; hermoso sobre toda ponderación, y nuevo fue para mi,
el desencantado, que desde hacía mucho tiempo no había aguardado nada, no se había
alegrado por nada, maravilloso fue correr de un lado para otro este día entero, lleno de
inquietud, de miedo y de violencia y expectante ansiedad, imaginarme por anticipado el
encuentro, la conversación, los sucesos de la noche, afeitarme con este fin y vestirme
(con cuidado especial, camisa nueva, corbata nueva, cordones nuevos en los zapatos).
Fuese quien quisiera esta muchachita inteligente y misteriosa, fuera cualquiera el modo
de haber llegado a esta relación conmigo, me era igual; ella estaba allí, el milagro se
había realizado de que yo hubiera encontrado una persona y un interés en la vida.
Importante era sólo que esto continuara, que yo me entregase a esta atracción, siguiera
a esta estrella.
...¿lo último que se pierde?
domingo, 10 de julio de 2011
Incertidumbre
Dice la R.A.E.:
Certeza (de cierto):
1. f. Conocimiento seguro y claro de algo.
2. f. Firme adhesión de la mente a algo conocible, sin temor de errar.
Certidumbre (del lat...)
1. f. Certeza
A partir de todo esto podemos inferir...
...incertidumbre:
1. Conocimiento INSEGURO y NADA CLARO de algo.
2. DELICADA adhesión de la mente a algo conocible, TEMIENDO ERRAR.
¡¡Cuán cierto es esto último!!
Es duro este no saber qué decir, cómo decir, cómo actuar... qué pasará, cuál será la reacción (propia y ajena)... cuál será el resultado...
¿Por qué, a pesar de los años, se mantienen estas exasperantes costumbres? ¿Por qué no nos vamos haciendo más y más seguros? ¿Por qué no nos volvermos invulnerables a los posibles "no"... o "sí"?
Fácil: porque somos humanos.
Va implícito en nosotros. De no ser así, ¿qué nos quedaría? Nada.
Realmente, prefiero mostrar mi humanidad, dejando ver que también tengo miedo, dudas... que sufro por algo... o por alguien. Que me corroen los nervios... que no tengo la palabra última en mi poder.
Antes esto, antes mil sufrimientos, mil alegrías, mil desilusiones, mil suspiros... que un solo segundo de rudeza de espíritu, de vacío emocional... de inhumanidad.
Bienaventurada la incertidumbre... porque ella es prueba palpable de nuestras emociones.
Certeza (de cierto):
1. f. Conocimiento seguro y claro de algo.
2. f. Firme adhesión de la mente a algo conocible, sin temor de errar.
Certidumbre (del lat...)
1. f. Certeza
A partir de todo esto podemos inferir...
...incertidumbre:
1. Conocimiento INSEGURO y NADA CLARO de algo.
2. DELICADA adhesión de la mente a algo conocible, TEMIENDO ERRAR.
¡¡Cuán cierto es esto último!!
Es duro este no saber qué decir, cómo decir, cómo actuar... qué pasará, cuál será la reacción (propia y ajena)... cuál será el resultado...
¿Por qué, a pesar de los años, se mantienen estas exasperantes costumbres? ¿Por qué no nos vamos haciendo más y más seguros? ¿Por qué no nos volvermos invulnerables a los posibles "no"... o "sí"?
Fácil: porque somos humanos.
Va implícito en nosotros. De no ser así, ¿qué nos quedaría? Nada.
Realmente, prefiero mostrar mi humanidad, dejando ver que también tengo miedo, dudas... que sufro por algo... o por alguien. Que me corroen los nervios... que no tengo la palabra última en mi poder.
Antes esto, antes mil sufrimientos, mil alegrías, mil desilusiones, mil suspiros... que un solo segundo de rudeza de espíritu, de vacío emocional... de inhumanidad.
Bienaventurada la incertidumbre... porque ella es prueba palpable de nuestras emociones.
jueves, 7 de julio de 2011
Peter Pan
Un clásico en toda regla...
...y un complejo muy malo.
Ya tengo unos añitos pero, para según qué cosas, sigo siendo un "Peter Pan"... un adolescente (o casi).
Y es que... me invaden el nervio, el ansia, la emoción, la incertidumbre... el no saber qué pasará... el no saber cómo será... cómo afrontar... cómo encarar... cómo encararte... cómo hablarte... cómo decirte qué cosas y, otra vez... cómo abrazarte.
Estoy deseando que llegue el día, para aclarar ya ese futuro inmediato, para terminar de deshojar la dichosa margarita... que ya está gastada de tantas vueltas que le he dado...
Espero, con las ganas de un niño el día de su cumpleaños, la sorpresa, el regalo que tanto desea... Ese balón con el que se pasará horas por el pasillo de casa, o por la calle o el patio del colegio, con sus amigos; esa bicicleta que le permitirá volar y descubrir montones de rincones que nadie en el mundo conoce; ese libro que, de otra manera, también le hará volar...
Cómo me gustaría que tú fueras mi libro, mi bicicleta... cómo me gustaría volar contigo y descubrir nuevos lugares, insignificantes para los demás, secretos y únicos para nosotros...
...feliz "no cumpleaños"...
...y un complejo muy malo.
Ya tengo unos añitos pero, para según qué cosas, sigo siendo un "Peter Pan"... un adolescente (o casi).
Y es que... me invaden el nervio, el ansia, la emoción, la incertidumbre... el no saber qué pasará... el no saber cómo será... cómo afrontar... cómo encarar... cómo encararte... cómo hablarte... cómo decirte qué cosas y, otra vez... cómo abrazarte.
Estoy deseando que llegue el día, para aclarar ya ese futuro inmediato, para terminar de deshojar la dichosa margarita... que ya está gastada de tantas vueltas que le he dado...
Espero, con las ganas de un niño el día de su cumpleaños, la sorpresa, el regalo que tanto desea... Ese balón con el que se pasará horas por el pasillo de casa, o por la calle o el patio del colegio, con sus amigos; esa bicicleta que le permitirá volar y descubrir montones de rincones que nadie en el mundo conoce; ese libro que, de otra manera, también le hará volar...
Cómo me gustaría que tú fueras mi libro, mi bicicleta... cómo me gustaría volar contigo y descubrir nuevos lugares, insignificantes para los demás, secretos y únicos para nosotros...
...feliz "no cumpleaños"...
miércoles, 6 de julio de 2011
Ojalá...
...tuviera la clásica pero siempre socorrida margarita, para ir desgranando mi futuro más inmediato.
O, mejor, un ramo entero, para darme la falsa protección que ofrece el tiempo.
A falta de ello... habrá que intentar distraerse, no pensar más que en lo que está real y palpablemente al alcance: el teclado, la cama por hacer, la habitación por ordenar... la música por oír...
Pero es inevitable.
Esa protección del tiempo no es más que una farsa, sobre todo cuando se tiene de sobra. Tiempo, no protección. De ésta, ando escaso. La indefensión es muy grande, inmensa... sobre todo cuando ella está cerca.
...calma.
O, mejor, un ramo entero, para darme la falsa protección que ofrece el tiempo.
A falta de ello... habrá que intentar distraerse, no pensar más que en lo que está real y palpablemente al alcance: el teclado, la cama por hacer, la habitación por ordenar... la música por oír...
Pero es inevitable.
Esa protección del tiempo no es más que una farsa, sobre todo cuando se tiene de sobra. Tiempo, no protección. De ésta, ando escaso. La indefensión es muy grande, inmensa... sobre todo cuando ella está cerca.
...calma.
martes, 5 de julio de 2011
Sé que es una frase muy trillada, pero... ¿por qué siempre son los buenos los que antes se van?
Dejan, sin que apenas nos demos cuenta, una huella profundísima, un recuerdo imborrable. Pero...
...las circunstancias, la cabeza, ¿el vacío?, lo bloquean todo.
Da la sensación de que todas las gotas de dolor, pena y tristeza se gastaron hace tiempo. ¿Es que se puede, realmente, ser de piedra?
Pero hasta las piedras lloran... y de sus lágrimas surgen cuevas imposibles que, con el paso del tiempo, nos maravillan a todos con sus increíbles formas, colores... Esto, realmente, me da esperanza, ya que pienso que, en realidad, gota a gota, mi persona, mi carácter... mi sentimiento... mi cueva... se está forjando para, más adelante, mostrar todo su esplendor a quien quiera descubrirla...
Pero, por el momento, silencio. No hay mucho más. Sólo un "bulto" de algo menos de metro ochenta que se limita a escuchar las infinitas bondades de quien ya no está, los momentos desaprovechados, las oportunidades perdidas... nuestras "maldades"... Palabras, muchas ellas, dichas sin intención, sin pensar... pero que llegan hasta la médula y duelen (¿acaso las piedras sienten?).
Aún así, hay que guardarlas. Hay que comprender, hay que acompañar...
¿Será suficiente con esto?
No lo sé.
¿Acabará siendo la cueva un volcán latente?
Tampoco lo sé.
Tiempo al tiempo. No se puede decir más.
Dejan, sin que apenas nos demos cuenta, una huella profundísima, un recuerdo imborrable. Pero...
...las circunstancias, la cabeza, ¿el vacío?, lo bloquean todo.
Da la sensación de que todas las gotas de dolor, pena y tristeza se gastaron hace tiempo. ¿Es que se puede, realmente, ser de piedra?
Pero hasta las piedras lloran... y de sus lágrimas surgen cuevas imposibles que, con el paso del tiempo, nos maravillan a todos con sus increíbles formas, colores... Esto, realmente, me da esperanza, ya que pienso que, en realidad, gota a gota, mi persona, mi carácter... mi sentimiento... mi cueva... se está forjando para, más adelante, mostrar todo su esplendor a quien quiera descubrirla...
Pero, por el momento, silencio. No hay mucho más. Sólo un "bulto" de algo menos de metro ochenta que se limita a escuchar las infinitas bondades de quien ya no está, los momentos desaprovechados, las oportunidades perdidas... nuestras "maldades"... Palabras, muchas ellas, dichas sin intención, sin pensar... pero que llegan hasta la médula y duelen (¿acaso las piedras sienten?).
Aún así, hay que guardarlas. Hay que comprender, hay que acompañar...
¿Será suficiente con esto?
No lo sé.
¿Acabará siendo la cueva un volcán latente?
Tampoco lo sé.
Tiempo al tiempo. No se puede decir más.
lunes, 4 de julio de 2011
El jinete
Por la lejana montaña,
va cabalgando un jinete.
Vaga solito en el mundo
y va deseando la muerte.
Lleva en su pecho una herida,
va con su alma destrozada.
Quisiera perder la vida
y reunirse con su amada.
La quería más que a su vida
y la perdió para siempre.
Por eso lleva una herida...
por eso busca la muerte.
Después se pierde en la noche
y aunque la noche es muy bella
él va pidiéndole a Dios
que se lo lleve con ella.
La quería más que a su vida
y la perdió para siempre.
Por eso lleva una herida...
por eso busca la muerte.
En su guitarra cantando
se pasa noches enteras.
Hombre y guitarra llorando
a la luz de las estrellas.
Después se pierde en la noche
y aunque la noche es muy bella
él va pidiéndole a Dios
que se lo lleve con ella.
La quería más que a su vida
y la perdió para siempre.
Por eso lleva una herida...
por eso...
va cabalgando un jinete.
Vaga solito en el mundo
y va deseando la muerte.
Lleva en su pecho una herida,
va con su alma destrozada.
Quisiera perder la vida
y reunirse con su amada.
La quería más que a su vida
y la perdió para siempre.
Por eso lleva una herida...
por eso busca la muerte.
Después se pierde en la noche
y aunque la noche es muy bella
él va pidiéndole a Dios
que se lo lleve con ella.
La quería más que a su vida
y la perdió para siempre.
Por eso lleva una herida...
por eso busca la muerte.
En su guitarra cantando
se pasa noches enteras.
Hombre y guitarra llorando
a la luz de las estrellas.
Después se pierde en la noche
y aunque la noche es muy bella
él va pidiéndole a Dios
que se lo lleve con ella.
La quería más que a su vida
y la perdió para siempre.
Por eso lleva una herida...
por eso...
viernes, 1 de julio de 2011
¿Cómo...
...se puede uno quitar la venda invisible que le ciega?
...se le puede quitar a otro alguien esa misma venda?
...discernir una sensación ficticia de una sincera?
...discernir una emoción de una obsesión?
...se puede hacer ver una emoción?
...se prepara uno ante una posible reacción?
...se interpretan los gestos?
...se interpretan las posturas?
...se leen las miradas?
...se miden las palabras?
...adivinar una intención?
...dedicar una canción?
...mirar el interior de alguien?
...mostrar el interior a alguien?
...acercarse a ti?
...mantenerse junto a ti?
...alegrarte?
...agradarte?
...hacerte ver?
...abrazarte?
Me gustaría saber.
...se le puede quitar a otro alguien esa misma venda?
...discernir una sensación ficticia de una sincera?
...discernir una emoción de una obsesión?
...se puede hacer ver una emoción?
...se prepara uno ante una posible reacción?
...se interpretan los gestos?
...se interpretan las posturas?
...se leen las miradas?
...se miden las palabras?
...adivinar una intención?
...dedicar una canción?
...mirar el interior de alguien?
...mostrar el interior a alguien?
...acercarse a ti?
...mantenerse junto a ti?
...alegrarte?
...agradarte?
...hacerte ver?
...abrazarte?
Me gustaría saber.
Mil y un momentos
¿Qué es la vida, sino un cúmulo de momentos?
Situaciones, vivencias, conversaciones, experiencias... que nos van marcando, para bien y para mal.
Aunque, sinceramente, prefiero pensar que siempre para bien. Al fin y al cabo, de todo podemos sacar una lección. Y creo que todo lo aprendido es, en última instancia, bueno.
Estos últimos meses están siendo para mí una especie de "cursillo acelerado de sensaciones", ante las cuales he tenido que saber reaccionar de diferentes maneras: calculadas, improvisadas, inesperadas... desesperadas... Meses en los que he descubierto facultades que desconocía tener y que no han aflorado hasta después de sufrir una inmensa pérdida; en los que he descubierto que, por suerte, tengo un trabajo maravilloso, absolutamente genial, que me llena, casi hasta desbordar, de satisfacción, de alegría... de cariño, bondad, ilusión. Todo ello "por culpa" de veinticinco niños y niñas de siete y ocho años...
Meses en los que he descubierto que, con un poquito de tesón, constancia y esfuerzo, se pueden alcanzar grandes logros. Sobre todo si lo haces acompañado de un grupo lleno de gente extraordinaria, capaz de sacar lo mejor de uno mismo en todos los aspectos. Gente capaz de hacer olvidar o de, por lo menos, aligerar incluso los peores momentos de la vida (...o de la muerte), con un apoyo continuo y gratuito. Gente vital, que no hace más que contagiar a quien con ellos está.
Meses en los que he descubierto o, por lo menos, intuido mis límites físicos y psicológicos, siendo capaz de adaptarme y enfrentarlos. Eso sí: nunca solo. Seguramente, mucha gente me podría decir lo contrario, "siempre solo". No soy muy dado a pedir ayuda, a buscar socorro, apoyo, en los demás. Pero, sinceramente, siempre los he recibido, sin necesidad de solicitarlos (incluso sin que los otros fuesen conscientes de ello). Todo porque soy un tipo con suerte al cual le han rodeado personas buenas.
Meses en los que he descubierto... que las decepciones pueden llegar total y absolutamente por sorpresa, incluso a través de nimiedades del día a día. Incluso a través de quien ni siquiera cabe esperar.
Como digo, momentos. Tantos que es imposible abarcarlos todos en un simple texto, con una simple memoria humana y falible... pero, eso sí, lo suficientemente hábil como para hacerlos surgir de vez en cuando y poder compartirlos. Por suerte o por desgracia... No, sólo por suerte, todos y cada uno de ellos dejan en nosotros una huella muy valiosa, una lección que, lo queramos o no, acabaremos compartiendo con los que con nosotros están. Porque son esas lecciones las que nos moldean, las que nos hacen como somos. Son esos momentos los que van forjando nuestra persona, nuestra vida.
Carpe diem, size the day... atesora cada momento, no porque no vaya a volver a pasar, sino porque siempre, de una u otra manera, lo podrás recordar.
Situaciones, vivencias, conversaciones, experiencias... que nos van marcando, para bien y para mal.
Aunque, sinceramente, prefiero pensar que siempre para bien. Al fin y al cabo, de todo podemos sacar una lección. Y creo que todo lo aprendido es, en última instancia, bueno.
Estos últimos meses están siendo para mí una especie de "cursillo acelerado de sensaciones", ante las cuales he tenido que saber reaccionar de diferentes maneras: calculadas, improvisadas, inesperadas... desesperadas... Meses en los que he descubierto facultades que desconocía tener y que no han aflorado hasta después de sufrir una inmensa pérdida; en los que he descubierto que, por suerte, tengo un trabajo maravilloso, absolutamente genial, que me llena, casi hasta desbordar, de satisfacción, de alegría... de cariño, bondad, ilusión. Todo ello "por culpa" de veinticinco niños y niñas de siete y ocho años...
Meses en los que he descubierto que, con un poquito de tesón, constancia y esfuerzo, se pueden alcanzar grandes logros. Sobre todo si lo haces acompañado de un grupo lleno de gente extraordinaria, capaz de sacar lo mejor de uno mismo en todos los aspectos. Gente capaz de hacer olvidar o de, por lo menos, aligerar incluso los peores momentos de la vida (...o de la muerte), con un apoyo continuo y gratuito. Gente vital, que no hace más que contagiar a quien con ellos está.
Meses en los que he descubierto o, por lo menos, intuido mis límites físicos y psicológicos, siendo capaz de adaptarme y enfrentarlos. Eso sí: nunca solo. Seguramente, mucha gente me podría decir lo contrario, "siempre solo". No soy muy dado a pedir ayuda, a buscar socorro, apoyo, en los demás. Pero, sinceramente, siempre los he recibido, sin necesidad de solicitarlos (incluso sin que los otros fuesen conscientes de ello). Todo porque soy un tipo con suerte al cual le han rodeado personas buenas.
Meses en los que he descubierto... que las decepciones pueden llegar total y absolutamente por sorpresa, incluso a través de nimiedades del día a día. Incluso a través de quien ni siquiera cabe esperar.
Como digo, momentos. Tantos que es imposible abarcarlos todos en un simple texto, con una simple memoria humana y falible... pero, eso sí, lo suficientemente hábil como para hacerlos surgir de vez en cuando y poder compartirlos. Por suerte o por desgracia... No, sólo por suerte, todos y cada uno de ellos dejan en nosotros una huella muy valiosa, una lección que, lo queramos o no, acabaremos compartiendo con los que con nosotros están. Porque son esas lecciones las que nos moldean, las que nos hacen como somos. Son esos momentos los que van forjando nuestra persona, nuestra vida.
Carpe diem, size the day... atesora cada momento, no porque no vaya a volver a pasar, sino porque siempre, de una u otra manera, lo podrás recordar.
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