Así lo decía mi abuela.
Y a día de hoy, ¿quién me lo iba a decir?, no puedo hacer otra cosa que darle la razón.
La "joventud" ya no es lo que era. En general, por aquello del bienestar, nos hemos acomodado en gran medida. De una u otra manera, "nos lo han dado todo hecho".
Y no puedo hacer otra cosa que incluirme en el montón porque, por suerte (sí, por suerte), he tenido unos padres que se han desvivido por sus hijos, que han luchado y salido adelante para que no tengamos que experimentar las dificultades que ellos enfrentaron.
Pero ese acomodo no ha de impedir que el intelecto y el sentido común sigan actuando. Al menos en mi caso (y otros varios que conozco -también por suerte-). Y es que, ¿a quién no se le remueve la entraña y la materia gris al ver, oír y experimentar esta penosa sensación de indefensión ante los organismos que nos gobiernan? ¿Al ver cómo juegan una partida de cartas, con mano perdedora, apostando nuestro presente y nuestro futuro?
¿A quién? Pues, por supuesto y por desgracia... a muchos jóvenes.
Sorprendente... ¡increíble!
Yo no me considero en absoluto reaccionario, pero francamente... me hierve la sangre al ver cómo personas de mi edad (algo mayores, algo menores que yo) se plantan, dejándose arrastras, ante una realidad tan deprimente como la que ahora mismo nos está tocando vivir, en la que lo único que se oyen son promesas de cambio... a peor.
¿Se sienten desengañados? Imposible... nunca antes les ha tocado nada parecido. ¡No tienen experiencia!
¿Tienen miedo? ¿A qué? ¿Al qué dirán? ¿A que sirva de algo? ¿A los grises? ¡¡Por favor!!
Es sorprendente ver que, aún hoy, haya tantas ovejas que se dejan guiar por pastores ciegos (...tuertos como mucho).
Es duro decidir, sí. Sobre todo cuando nadie nos garantiza que nada positivo surjirá como consecuencia de esa decisión.
Pero, ¿qué pasa?... ¿ya no merece la pena arriesgarse? ¿Ya no merece la pena luchar?
Sinceramente, no sé lo que sucederá a partir del día 30. Si el porvenir mejorará o si se oscurecerá aún más.
Pero al menos yo podré decir que tomé parte.
No como esta dichosa "joventud" a la cual pertenezco... y de la cual, en ocasiones, me avergüenzo.
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