¿En algún momento la he abandonado?
Es curiosa la relatividad del individuo, la subjetividad, la diversidad de interpretaciones que se le pueden dar a un único término.
Si la normalidad implica rutina... yo no me he desmarcado de ella nunca.
Si la normalidad implica tedio... somos viejos conocidos.
Si la normalidad implica soledad... llevamos mucho tiempo acompañándonos.
Si la normalidad implica poner buena cara... tengo el molde ya más que hecho.
...
Tras unas vacaciones "dignas de no ser recordadas"... volvamos a la normalidad.
Mil y un momentos
domingo, 2 de septiembre de 2012
miércoles, 4 de abril de 2012
SOLO en casa
Nada tiene esto que ver con la famosa comedia.
De hecho... de comedia no tiene nada.
Y es que uno no se da cuenta de lo que tiene... y lo que tenía... hasta que, de pronto, se encuentra con días enteros sin apenas nada que hacer, más que pensar.
Al principio la sensación es de calma, de "libertad"... para actuar, para moverse, para decidir... Pasan las horas (no necesariamente muchas) y esa calma, esa "libertad", se convierten en desazón, desasosiego, tedio... añoranza, desesperanza, desilusión...
La inocencia y el nervio por el "a ver cuándo me dejan a mi aire, para hacer lo que me dé la gana y poder estar con quien yo quiera, donde quiera y cuando quiera" pasan a transformarse en algo así como "...cuánto echo en falta esto, aquello... lo otro... a esta persona... a esta otra...".
El deseo de recuperar esa inocencia, ese nervio... se hace insoportable por momentos.
¿Va a ser así siempre? ¿Volverán algún día? ¿Aparecerán otras nuevas? Personas... sensaciones... ¿Vendrán de paso? ¿Se quedarán?
...a saber.
Admiro la fuerza de aquellos capaces de llevar una "vida retirada", en la que pueden meditar sobre los grandes temas de la humanidad y alcanzar la plenitud espiritual, moral e intelectual. Pero no soy más que un "cualquiera", que se desdibuja con las mayores nimiedades del mundo.
Pero...
...esas mismas "nimiedades" ocupan y preocupan a muchos. Han sido responsables de muchas bondades y maldades a lo largo del tiempo.
Quizás no sean cuestiones tan ligeras.
Quizás esos "venerables" no lo sean tanto.
O quizás yo no sea menos que ellos.
...¿quién sabe?...
Mientras tanto... seguiré... SOLO.
De hecho... de comedia no tiene nada.
Y es que uno no se da cuenta de lo que tiene... y lo que tenía... hasta que, de pronto, se encuentra con días enteros sin apenas nada que hacer, más que pensar.
Al principio la sensación es de calma, de "libertad"... para actuar, para moverse, para decidir... Pasan las horas (no necesariamente muchas) y esa calma, esa "libertad", se convierten en desazón, desasosiego, tedio... añoranza, desesperanza, desilusión...
La inocencia y el nervio por el "a ver cuándo me dejan a mi aire, para hacer lo que me dé la gana y poder estar con quien yo quiera, donde quiera y cuando quiera" pasan a transformarse en algo así como "...cuánto echo en falta esto, aquello... lo otro... a esta persona... a esta otra...".
El deseo de recuperar esa inocencia, ese nervio... se hace insoportable por momentos.
¿Va a ser así siempre? ¿Volverán algún día? ¿Aparecerán otras nuevas? Personas... sensaciones... ¿Vendrán de paso? ¿Se quedarán?
...a saber.
Admiro la fuerza de aquellos capaces de llevar una "vida retirada", en la que pueden meditar sobre los grandes temas de la humanidad y alcanzar la plenitud espiritual, moral e intelectual. Pero no soy más que un "cualquiera", que se desdibuja con las mayores nimiedades del mundo.
Pero...
...esas mismas "nimiedades" ocupan y preocupan a muchos. Han sido responsables de muchas bondades y maldades a lo largo del tiempo.
Quizás no sean cuestiones tan ligeras.
Quizás esos "venerables" no lo sean tanto.
O quizás yo no sea menos que ellos.
...¿quién sabe?...
Mientras tanto... seguiré... SOLO.
martes, 27 de marzo de 2012
"Esta joventud..."
Así lo decía mi abuela.
Y a día de hoy, ¿quién me lo iba a decir?, no puedo hacer otra cosa que darle la razón.
La "joventud" ya no es lo que era. En general, por aquello del bienestar, nos hemos acomodado en gran medida. De una u otra manera, "nos lo han dado todo hecho".
Y no puedo hacer otra cosa que incluirme en el montón porque, por suerte (sí, por suerte), he tenido unos padres que se han desvivido por sus hijos, que han luchado y salido adelante para que no tengamos que experimentar las dificultades que ellos enfrentaron.
Pero ese acomodo no ha de impedir que el intelecto y el sentido común sigan actuando. Al menos en mi caso (y otros varios que conozco -también por suerte-). Y es que, ¿a quién no se le remueve la entraña y la materia gris al ver, oír y experimentar esta penosa sensación de indefensión ante los organismos que nos gobiernan? ¿Al ver cómo juegan una partida de cartas, con mano perdedora, apostando nuestro presente y nuestro futuro?
¿A quién? Pues, por supuesto y por desgracia... a muchos jóvenes.
Sorprendente... ¡increíble!
Yo no me considero en absoluto reaccionario, pero francamente... me hierve la sangre al ver cómo personas de mi edad (algo mayores, algo menores que yo) se plantan, dejándose arrastras, ante una realidad tan deprimente como la que ahora mismo nos está tocando vivir, en la que lo único que se oyen son promesas de cambio... a peor.
¿Se sienten desengañados? Imposible... nunca antes les ha tocado nada parecido. ¡No tienen experiencia!
¿Tienen miedo? ¿A qué? ¿Al qué dirán? ¿A que sirva de algo? ¿A los grises? ¡¡Por favor!!
Es sorprendente ver que, aún hoy, haya tantas ovejas que se dejan guiar por pastores ciegos (...tuertos como mucho).
Es duro decidir, sí. Sobre todo cuando nadie nos garantiza que nada positivo surjirá como consecuencia de esa decisión.
Pero, ¿qué pasa?... ¿ya no merece la pena arriesgarse? ¿Ya no merece la pena luchar?
Sinceramente, no sé lo que sucederá a partir del día 30. Si el porvenir mejorará o si se oscurecerá aún más.
Pero al menos yo podré decir que tomé parte.
No como esta dichosa "joventud" a la cual pertenezco... y de la cual, en ocasiones, me avergüenzo.
Y a día de hoy, ¿quién me lo iba a decir?, no puedo hacer otra cosa que darle la razón.
La "joventud" ya no es lo que era. En general, por aquello del bienestar, nos hemos acomodado en gran medida. De una u otra manera, "nos lo han dado todo hecho".
Y no puedo hacer otra cosa que incluirme en el montón porque, por suerte (sí, por suerte), he tenido unos padres que se han desvivido por sus hijos, que han luchado y salido adelante para que no tengamos que experimentar las dificultades que ellos enfrentaron.
Pero ese acomodo no ha de impedir que el intelecto y el sentido común sigan actuando. Al menos en mi caso (y otros varios que conozco -también por suerte-). Y es que, ¿a quién no se le remueve la entraña y la materia gris al ver, oír y experimentar esta penosa sensación de indefensión ante los organismos que nos gobiernan? ¿Al ver cómo juegan una partida de cartas, con mano perdedora, apostando nuestro presente y nuestro futuro?
¿A quién? Pues, por supuesto y por desgracia... a muchos jóvenes.
Sorprendente... ¡increíble!
Yo no me considero en absoluto reaccionario, pero francamente... me hierve la sangre al ver cómo personas de mi edad (algo mayores, algo menores que yo) se plantan, dejándose arrastras, ante una realidad tan deprimente como la que ahora mismo nos está tocando vivir, en la que lo único que se oyen son promesas de cambio... a peor.
¿Se sienten desengañados? Imposible... nunca antes les ha tocado nada parecido. ¡No tienen experiencia!
¿Tienen miedo? ¿A qué? ¿Al qué dirán? ¿A que sirva de algo? ¿A los grises? ¡¡Por favor!!
Es sorprendente ver que, aún hoy, haya tantas ovejas que se dejan guiar por pastores ciegos (...tuertos como mucho).
Es duro decidir, sí. Sobre todo cuando nadie nos garantiza que nada positivo surjirá como consecuencia de esa decisión.
Pero, ¿qué pasa?... ¿ya no merece la pena arriesgarse? ¿Ya no merece la pena luchar?
Sinceramente, no sé lo que sucederá a partir del día 30. Si el porvenir mejorará o si se oscurecerá aún más.
Pero al menos yo podré decir que tomé parte.
No como esta dichosa "joventud" a la cual pertenezco... y de la cual, en ocasiones, me avergüenzo.
domingo, 11 de marzo de 2012
Ignorar
Desconocer o... negar la atención o la existencia, de forma voluntaria o no, hacia otras personas.
Son dos posibles acepciones de ese término.
Dicen, o decimos, que quien vive en la ignorancia vive feliz.
Pero... ¿a qué ignorancia nos referimos?
Sea cual sea, creo que no es una opinión acertada en absoluto.
¿Por qué lo sé? Porque yo no soy feliz.
¿Por qué?
Porque desconozco... porque me siento invisible.
El refranero será muy sabio, sí... pero es un absoluto ignorante.
...bah.
Son dos posibles acepciones de ese término.
Dicen, o decimos, que quien vive en la ignorancia vive feliz.
Pero... ¿a qué ignorancia nos referimos?
Sea cual sea, creo que no es una opinión acertada en absoluto.
¿Por qué lo sé? Porque yo no soy feliz.
¿Por qué?
Porque desconozco... porque me siento invisible.
El refranero será muy sabio, sí... pero es un absoluto ignorante.
...bah.
domingo, 26 de febrero de 2012
Ciclos
Para bien... para mal... antes o después... pero siempre terminan.
Pasamos años compartiendo experiencias, sensaciones, emociones... momentos dignos de ser recordados y atesorados.
Con personas que podríamos considerar casi de nuestra propia familia. O que, de alguna forma, incluso han llegado a serlo...
Pero la ilusión, la emoción, la alegría... van cambiando... hasta desaparecer o hasta convertirse en desesperanza, resignación, pena...
Y es que, al final, las circunstancias son las que mandan.
Nos obligan a tomar decisiones, duras y complicadas muchas veces. ¿Pero quién dijo que la vida era fácil? Nadie. Nos obligan a, por nuestro bien, por nuestra propia salud mental, dejar de pensar en los demás, en el "bien común", y empezar a ser un poco más egoistas.
Como digo, los ciclos acaban. Eso me ha quedado muy claro. Pero otra cosa es también muy cierta: los ciclos EMPIEZAN.
Bienvenido a un nuevo ciclo.
Pasamos años compartiendo experiencias, sensaciones, emociones... momentos dignos de ser recordados y atesorados.
Con personas que podríamos considerar casi de nuestra propia familia. O que, de alguna forma, incluso han llegado a serlo...
Pero la ilusión, la emoción, la alegría... van cambiando... hasta desaparecer o hasta convertirse en desesperanza, resignación, pena...
Y es que, al final, las circunstancias son las que mandan.
Nos obligan a tomar decisiones, duras y complicadas muchas veces. ¿Pero quién dijo que la vida era fácil? Nadie. Nos obligan a, por nuestro bien, por nuestra propia salud mental, dejar de pensar en los demás, en el "bien común", y empezar a ser un poco más egoistas.
Como digo, los ciclos acaban. Eso me ha quedado muy claro. Pero otra cosa es también muy cierta: los ciclos EMPIEZAN.
Bienvenido a un nuevo ciclo.
sábado, 14 de enero de 2012
¿Para qué?
¿Para qué insistir?
¿Para qué intentar?
¿Para qué esperar?
La respuesta: para NADA.
Una NADA que lo es TODO.
A la cual se pretende no darle importancia.
Pero es una NADA que inunda el mundo... mi mundo.
La cual a NADIE arrastra.
¿O arrastra a TODOS?
Creo que no. Porque YO en ella me he encontrado...
...y no he visto a NADIE.
Estoy SOLO en la NADA.
¿Deja por eso de serlo?
A veces, pienso que somos uno, la NADA y YO.
...yo...
...nada.
...todo.
...tú.
¿Para qué intentar?
¿Para qué esperar?
La respuesta: para NADA.
Una NADA que lo es TODO.
A la cual se pretende no darle importancia.
Pero es una NADA que inunda el mundo... mi mundo.
La cual a NADIE arrastra.
¿O arrastra a TODOS?
Creo que no. Porque YO en ella me he encontrado...
...y no he visto a NADIE.
Estoy SOLO en la NADA.
¿Deja por eso de serlo?
A veces, pienso que somos uno, la NADA y YO.
...yo...
...nada.
...todo.
...tú.
domingo, 8 de enero de 2012
Navidades blancas...
...o Navidades en blanco.
Época de reencuentros, de alegría.
Tiempo de excesos... y descensos.
Desconexión, vacación... olvido.
¿Ilusión?
Recuerdo, añoranza... desesperanza.
Días de máscara, más interna que externa.
"Come todas las uvas, o tendrás mala suerte".
Lo siento, pero la suerte se me atraganta.
Más incluso que las uvas.
...templanza.
Se intenta, pero ésta también se acaba.
Quizás antes que la paciencia.
Nunca después de la esperanza.
¿Seguro?
"Año de nieves, año de bienes".
Se equivocan, el hombre del tiempo y el refranero.
"Que este nuevo año sea mejor que el anterior..."
No es difícil.
"...pero peor que el siguiente".
Eso... habrá que verlo.
...habrá que vivirlo...
...habrá que esperarlo...
...o provocarlo.
Época de reencuentros, de alegría.
Tiempo de excesos... y descensos.
Desconexión, vacación... olvido.
¿Ilusión?
Recuerdo, añoranza... desesperanza.
Días de máscara, más interna que externa.
"Come todas las uvas, o tendrás mala suerte".
Lo siento, pero la suerte se me atraganta.
Más incluso que las uvas.
...templanza.
Se intenta, pero ésta también se acaba.
Quizás antes que la paciencia.
Nunca después de la esperanza.
¿Seguro?
"Año de nieves, año de bienes".
Se equivocan, el hombre del tiempo y el refranero.
"Que este nuevo año sea mejor que el anterior..."
No es difícil.
"...pero peor que el siguiente".
Eso... habrá que verlo.
...habrá que vivirlo...
...habrá que esperarlo...
...o provocarlo.
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